domingo, 3 de septiembre de 2017

El Castillo de Naipes

Todos hemos pasado por la experiencia de que aquello que creemos que le da sostén a nuestra vida se derrumba como un castillo de naipes. Claro, luego de un tiempo y superado el duelo levantaremos otro, pero esta vez, si somos medianamente inteligentes, lo haremos con la conciencia de que estamos levantando otro castillo de naipes. Luego de dos o tres derrumbamientos, aceptamos en el fondo de nuestro ser, que la realidad es ilusoria, que aquello que consideramos importante, lo es sólo para darnos importancia a nosotros mismos. Perseguimos grandes causas para valorar nuestros actos y darnos importancia. Lo vemos claramente en los jóvenes, aferrándose a grandes causas humanitarias para sentir que lo que hacen es importante, y si lo que hacen es valioso, ellos también lo serán.

Este impulso jamás muere del todo, pero con la edad, se relativiza. Pero aún así, se mantiene para darnos sustento. La famosa “autorrealización”, no consiste en otra cosa que hacer algo que consideramos de valor. Sostenemos la falsa creencia de que nuestra “obra” nos define, y si llegamos a dejar algo de valor, nosotros seremos valiosos. El componente “narcisista” de la personalidad es necesario para darle sostén a la vida de las personas, sin esta energía no habría obra, no habría cultura, no habría nada.

Pero cuando tomas conciencia de este proceso y, junto a éste, dejan de importarte las personas, cuando no te importa qué puedan pensar de ti y sientes que te gustaría vivir en una isla alejado de todo el mundo, cuesta frenar a los vientos que puedan derrumbar tu castillo de naipes.

Mucha gente lo hace, gente que puede hacerlo, claro. Y para hacerlo se necesita no estar preocupado por el dinero. Si la gente no te importa, si lo que piensen de ti menos, y si además, no necesitas a nadie porque eres independiente, deberás encontrar un lugar para vivir donde no hayan vientos fuertes.

Es como vivir sabiendo que se está algo muerto, pero sin importarte ello. Hace unos días vi en un periodístico entrevistar a un político famoso, pero ya algo retirado de la política. Debe tener unos 75 años o más. Se lo veía bien de salud, sin embargo, en un momento va a decir algo como: “si me da el tiempo de vida podré presenciar tal cosa”. Pero interrumpe su frase a la mitad para agregar, que si se le terminara el tiempo no lo consideraría algo tan nefasto, todo lo contrario. Claramente se percibía un deseo, nada oculto, de poder descansar.

Las personas menos inteligentes pueden mantener por más tiempos las falsas ilusiones, todas lo son. Son los eternos jóvenes, son los que dicen tonteras del tipo: si te sientes joven lo eres. Lo vemos en esos artistas que cuando comienzan a aparecer las primeras arrugas comienzan con las cirugías plásticas. Ayer leí una nota donde se contaba que Sean Connery había reaparecido en un evento deportivo (como espectador, claro). Vi la foto, está muy viejo, tiene 87 años y le cuesta caminar, un amigo lo acompaña y lo ayuda a moverse. Este hombre supo cuando retirarse. No resulta infrecuente que los artistas ingleses acepten que tienen fecha de caducidad, y que se retiren a tiempo. Los norteamericanos no, Silvester Stallone sigue boxeando con su Rocky y seguirá haciéndolo hasta los 100 años. Claro, dirán, pero si su cuerpo le da, es excelente que lo haga. Pero no pasa por ahí la cosa, pasa porque una persona de 70 años persigue lo mismo que cuando tenía 18. Una cosa es sentir que se tiene energía, otra muy distinta querer a los 70 lo que se quería a los 18. Quedarse congelado en el tiempo no es bueno. Pero en fin, si alguien quiere y puede, que lo haga, mientras su castillo de naipes resista, da lo mismo.

sábado, 24 de junio de 2017

Esos lugares comunes en los que cae la gente

Mirando hacia el pasado lo que ha sido Cuaderno creo que el hilo conductor de la mayoría de los artículos ha sido el de denunciar falsas creencias fruto de la incapacidad de las personas de pensar por sí mismas. Muchas veces he dicho que el mundo está como está, no porque hayan unos malos responsables de ello, sino que la causa se encuentra en las mismas personas que, cuando actúan en grupo parece que siempre se equivocan. He dicho también alguna vez que para pensar por uno mismo es necesario hacerlo contra los grupos en los que nos encontramos. Pensar por uno mismo es casi siempre hacerlo en contra de los demás y romper con los lugares comunes.

Un grupo se caracteriza por poseer una identidad que le da sentido, lo que implica un pensamiento unitario aceptado por la mayoría, porque quien lo cuestione (salvo que sea el líder) pierde la razón de continuar en el mismo. Todo gran grupo siempre se ha caracterizado por negar la libertad de pensamiento, porque ejercerla pone en riesgo la existencia del mismo. Los grupos religiosos la tienen fácil con el recurso a la fe, donde se debe aceptar el dogma y punto, sino, serán excomulgados. Cuestionar el dogma implica perder la fe, y perder la fe se castiga con la expulsión del paraíso.

Pero esto que ocurre en los grupos religiosos ocurre en casi todos los grupos. Sólo el líder puede interpretar los dictados de Dios e incentivar algunos cambios de dirección, que siempre lo beneficiará a él. Se habrán dado cuenta del sarcasmo, supongo. Pero es ley que toda dirección marcada por los líderes curiosamente los benefician primero a ellos. Basta con ver lo que ocurre con los gobiernos populistas.

Sin embargo, lo que ocurre con los grandes grupos ocurre con los pequeños. No digo nada que no se encuentre ya dicho en las primeras páginas de cualquier manual de sociología. Lo que posiblemente no sea tan evidente pase por lo inconsciente de este proceder, fundamentalmente en las personas más básicas, las que primero se mueven y luego piensan, o no.

Pensar por uno mismo siempre será un riesgo, riesgo al rechazo. Será más conveniente buscar la aprobación de los demás antes que la desaprobación. La vida de muchas personas depende de ello. Un grupo ofrece pertenencia e identidad, a veces hasta propósito. Arriesgarse a perder todo esto encontrándose en una posición vulnerable no parece buena idea. Por ello, la mayoría de los grandes pensadores de la historia, han comenzado a expresar su pensamiento desde la distancia. Primero se alejan del mundanal ruido, luego se independizan, de manera que no necesiten de la aprobación de nadie para subsistir, luego piensan y más tarde exponen su pensamiento. De cualquier manera, siempre he sentido que tras un pensador filosófico se encuentra la pulsión de muerte empujándolo.

Todo ocurre como si quien desafía el statu quo reinante estuviera cometiendo un acto de suicidio, público, claro, pero suicidio al fin. Hay personas que andan por la vida con un blanco en la espalda y un cartel que dice: mátenme.

Con esta introducción fácilmente puede entenderse la estupidez universal que parece gobernar en este mundo. O se sigue la corriente o se pagan las consecuencias. De esta manera, los menos inteligentes, que siempre serán la mayoría, marcarán el rumbo del mundo en beneficio de sus líderes, que sólo estarán preocupados por su propio beneficio, confiados en que las ovejitas lo seguirán, porque para ellos será el pasto del cielo cuando la causa triunfe.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Tres formas de la comunicación en las redes sociales

He visto que, principalmente en las redes sociales, la comunicación se emplea de tres maneras distintas predominando la primera de ellas.

Uno de los usos más frecuentes de la comunicación en las redes sociales es el de la descarga. La gente descarga su frustración en las redes. Es como una función terapéutica sin serlo, porque la descarga expresiva alivia sólo momentáneamente, construyendo un estilo de expresión que se vuelve adictivo y tóxico. Una descarga alivia momentáneamente, pero al no resolver los problemas que alimentan la frustración y puede que hasta llegue a aumentarla, exigirá repetirla una y otra vez, cada vez con más frecuencia e intensidad, convirtiéndose en una forma de comunicación habitual. Lo peor de todo es qué, como no son pocas las personas fuertemente frustradas en el mundo y que comparten fuentes afines de dolor, la interacción en esta modalidad de descarga se multiplica y realimenta cada vez más. Contra un novi@, contra un patrón, contra un político, contra lo que sea. Porque una vez que la frustración crece irá sumando objetos que la puedan sostener.

La segunda modalidad sería la más sana, aquella donde el fin de la comunicación es la comunicación en sí misma, donde pueden compartirse desde intimidades hasta intereses comunes. En este tipo de comunicación las personas se involucran personalmente, pues son comunicaciones de tú a tú. En el primer caso la comunicación es de mí hacia todo lo malo que hay en el mundo, porque tiende a despersonalizarse el objeto de frustración generalizándolo. Pepita se pelea con su novio y en la modalidad de descarga expresará lo malo que son los hombres, cómo engañan a las mujeres, etc., en lugar de hablar directamente de su novio. En la modalidad de descarga el objeto malo se generaliza, Pedro se convierte en los hombres, Juan el político en los políticos, María la doctora en los doctores, etc.

La tercera forma resulta más compleja y se da en personas con personalidades psicopáticas capaces de tomar distancia de los vínculos y emplearlos manipulativamente sin involucrarse realmente en ellos. Son las personas con una personalidad seductora que se comunican para lograr algún propósito definido. Difícilmente expresen emociones que los desborden, porque no se comunican en la modalidad de la descarga. No necesitan descargar nada porque simplemente no viven reaccionando a las cosas, sino que mantienen el control. Pueden experimentar presiones que los llevan a resolverlas, son estrategas antes que llorones. Quien se expresa en la modalidad de descarga no resuelve problemas, sólo se queja de ellos como un niño esperando que alguien los resuelva. Ellos no pueden resolver nada porque viven en un estado de desvalimiento. Son víctimas permanentes.

La diferencia entre experimentar frustración y presión ante los problemas es muy importante. La frustración lleva a la queja, la presión a la resolución del problema que genera la presión. Es más, estos últimos encuentran la presión como fuertemente motivadora, los llena de energía para hacer cosas, el llorón, en cambio, sólo busca formas de escape o que alguien le dé ánimos y le palmeé en la espalda dándole la razón, porque es lo que espera. En la modalidad de descarga el comportamiento expresivo tiene dos propósitos: llegar a quien genera la frustración hiriéndolo de alguna manera, y que alguien les dé la razón. Se busca apoyo y aprobación.

Las personas que se relacionan en la segunda modalidad se vinculan de tú a tú, buscan amistad, compartir intereses comunes, etc. Las que se relacionan en la tercera modalidad, emplean las redes sociales como medio operativo, son profesionales que dan a conocer sus servicios, empresas, etc. Se vinculan desde un rol antes que como personas concretas, salvo que su personalidad sea el medio para alcanzar lo que buscan. por ejemplo, un escritor que desee dar a conocer su trabajo, un político su gestión, etc.

Terminando el artículo no pensaba decir más nada del primer estilo, ya que constituye un estilo patológico que sólo genera más problemas que soluciones. Las redes sociales no cumplen propósitos terapéuticos. Revelar intimidades entre amigos es una cosa, revelarlas a gente desconocida en las redes, no. Es más, luego estas intimidades podrán ser empleadas en contra de quienes las revelen. En general representan a personas con pocas destrezas sociales enojadas con el mundo, que se comunican de esta manera tanto en las redes como en su vida cotidiana con quienes las rodean. Terminan convirtiéndose en lo que se conoce como personas tóxicas, pues, o se entra en su juego acompañándolos en sus quejas eternas, o se entra en conflicto con ellas al tratar de hacerlas entrar en razón. De cualquier manera su toxicidad termina por aislarlos cada vez más de quienes los rodean o, terminan rodeándose de personas semejantes.

lunes, 27 de marzo de 2017

Un comportamiento ético

Un comportamiento ético es aquel que se basa en principios y se lleva adelante aún cuando hacerlo puede perjudicarnos. Es esencial este punto, porque hay quienes justifican un comportamiento no ético porque creen que hay un motivo o razón para ello. Tú confías en alguien cuando sabes que se comportará como debe aún cuando ello le perjudique. Hacer lo que nos conviene lo hace todo el mundo, pocos son los que hacen lo que se debe hacer aún cuando ello los perjudique.

Alguien que hace algo reprobable esgrimiendo una razón de conveniencia es alguien en quien no se puede confiar. Lo curioso es que mucha gente actúa de esa manera justificando su comportamiento como excepción debido a las circunstancias. Lo peor de todo es que muchas de estas personas gustan de enarbolar continuamente la bandera de la ética.

No es de extrañar ese comportamiento, el psicoanálisis ha mostrado cómo las personas que viven señalando a los demás sus errores y hablando de lo buenas personas que son, son precisamente las que más fallas éticas tienen. Es más, hasta es tema recurrente en el cine. Un superyo crítico siempre antecede a un comportamiento no ético. Se le conoce como hipocresía. En los ambientes religiosos es donde más vemos este tipo de cosas. Gente que ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

Siempre que alguien defensor de la ética pretenda justificar un comportamiento no ético porque no le convenía, díganle que la ética se basa en principios y no en conveniencias personales. Y por esto es por lo que el comportamiento ético es tan difícil de encontrar, porque no conviene a la mayoría, y la mayoría hace sólo aquello que le conviene.

Un comerciante sabe que si vende un producto fallado, debe reponerlo y compensar al comprador aún a costa suya, porque sino su nombre quedará marcado para siempre y los clientes perderán la confianza en sus productos. De poco le servirá defenderse con que no le conviene resarcir a su cliente por el producto fallado, porque la gente espera que actúe de forma correcta y garantice sus productos.

Así es con todo el mundo. Se espera que las personas hagan lo que deben hacer, especialmente cuando ello les perjudique, porque ahí es donde la ética queda plenamente justificada. También se espera que quienes no lo hagan por lo menos no sean tan hipócritas como para pasearse por el mundo con la bandera de la ética cuando ya han perdido la confianza de todos.

domingo, 5 de marzo de 2017

viernes, 3 de marzo de 2017

jueves, 23 de febrero de 2017

martes, 31 de enero de 2017

¿En qué consiste el populismo?

Su nombre ya nos transmite una idea básica: es un movimiento de masas. Que sea un movimiento de masas nos revela que apelará a lo más básico de la especie humana, ya que los movimientos de masas son activados por emociones muy primitivas. Se tiende a pensar que el populismo es de izquierdas cuando no es así, hay populismos de izquierdas y de derechas, pero todos con una estructura de funcionamiento idéntica. Para concertar a las masas un líder populista debe tener un discurso simple, accesible a todos, especialmente a quienes poseen menores recursos intelectuales. Un movimiento populista nace para gestionar la ira, y se alimenta de ella encauzándola hacia los intereses de la cúpula dirigente.

Si hablamos de ira hablamos de alguien o algo que la provoca, por lo tanto un movimiento populista nace contra un enemigo común: el hombre en el caso del feminismo, el capitalismo en el caso del comunismo, el comunismo en el caso del capitalismo, el terrorista, el judío, el alienígena, el inmigrante, etc.

Como un movimiento populista depende de la gestión y concentración de la ira lo primero que SIEMPRE encontraremos será un ENEMIGO COMÚN. El populista se define por la peligrosidad del enemigo común, a quien hay que destruir completamente. (Generalmente para ocupar su lugar)

Todo movimiento populista-fascista se define por su enemigo, de aquí a que el discurso deberá ser simple y panfletario: hay que destruir al enemigo porque si no lo hacemos él nos destruirá a nosotros.

Sobre esta base tan simple siempre se han construido los populismos. No hay más secreto.

Claro, si el enemigo es tan peligroso y hay que destruirlo, entonces habrá que canalizar la ira a través de una militancia que pueda convertirse en un movimiento de combate. Los morados en España conforman un movimiento de presión muy importante, actúan concertadamente en las redes sociales, pero Iglesias en algún momento quiso sacarlos a la calle para meter miedo. Tuvimos a las juventudes nazis, comunistas, la Cámpora en Argentina, los tupamaros en Uruguay, etc.

En España en los debates entre Rivera e Iglesias, Rivera señalaba una y otra vez como desconcertado el enojo permanente de Iglesias. Pero este enojo es el que define a estos movimientos, deben esgrimir ante su militancia una actitud de lucha, y mientras más agresivos se muestran más escalan en la jerarquía de mando.

Para pertenecer a estos grupos hay que mostrarse muy enojados, el sindicalista crece a partir de la intensidad de su enojo contra la supuesta opresión de los capitalistas. La feminista crece odiando al hombre que, supuestamente la domina. El camporista crece mostrándose enojado, no importa contra quién porque no poseen mucha capacidad de discriminación,

Pero si el enojo es la base de un movimiento, será necesario amplificarlo al máximo, para ello se crea una literatura de odio. ¿Recuerdan 1984? Los hogares estaban vigilados por un gran ojo representado por una televisión, y todos los días había que cumplir con el ritual de los 5 minutos de odio, donde la población debía mostrar su enojo ante el supuesto enemigo común.

De esta manera se desarrollan teorías explicativas, argumentos que los enojados podrán esgrimir contra los representantes de su enemigo común.

Un odio generalizado es la base y fuerza motriz de todo populismo, nadie en estos movimientos puede criticar a los líderes ni la naturaleza perversa del enemigo común. Se creará una policía del pensamiento atenta al pensamiento libre, pues movimientos tan básicos y primitivos no pueden permitirse el libre pensamiento o la duda. O están con nosotros o en contra. Así se presentó la nueva representante de EEUU en las Naciones Unidas, “tomaremos nota de quienes se opongan a nosotros”.

Con una épica revolucionaria se presentan y arrastran a todos los que pueden en su campaña de odio, sin permitir la oposición o el libre pensamiento. Da lo mismo que digan: “soy feminista”, “soy comunista”, “soy nazi”, “soy camporista”. Todos esgrimen el mismo odio, todos están cortados por las mismas tijeras, todos se comportan siguiendo los mismos patrones, todos quieren meterle miedo a quienes se oponen a ellos. Y todos sus líderes siempre emplean la bandera de la causa, no para beneficio de todos, sino sólo para el de ellos. Los Castro en Cuba eran y son dueños de todas las riquezas. Maduro en Venezuela ni hablar. Estos líderes emplean la causa para beneficio personal siempre.

En fin, todos los populismos tienen el mismo patrón de maldad e inmoralidad, a pesar de decir que son los únicos defensores de la moral y la ética. Son espacios de odio donde además, se adiestra en el arte de odiar con ejercicios y rituales diarios. Siempre en actitud de lucha a muerte.

Entonces, si deseas construir un movimiento con base populista lo primero que debes hacer es identificar al ENEMIGO. Es esencial este paso porque todo dependerá de que lo hagas bien. El ENEMIGO debe ser fácilmente identificable y ser muy malo. Mientras mejor descrito esté, y mientras más malo sea, con mayor facilidad se podrá crear una respuesta emocional en su contra. Una vez cumplido con estos pasos deberá crear un plan de acción, no necesita ser demasiado complejo, es más, mientras más simple sea mejor. No tema a cometer errores o desdecirse de lo que dijo ayer, porque si ha logrado generar rabia contra el ENEMIGO todo se le perdonará. Todo se le perdona a quien lucha contra los enemigos de la patria. Además, recuerde que sus seguidores no lo siguen a usted por ser muy inteligentes, sino más bien por lo opuesto.

domingo, 29 de enero de 2017

Tu locura está equivocada hasta cuando tiene razón

Frederick Perls (creador de la terapia Gestalt) no se preocupaba por el contenido ideacional de sus pacientes paranoicos, sostenía que la mayoría tenía razón en sus sospechas paranoicas, pero que el paranoico tenga razón no implica que no esté equivocado. ¿Por qué? Porque la mayoría de las personas son conscientes de que muchos de sus allegados guardan malas intenciones con ellos, pero no reaccionan como el paranoico. Me da lo mismo que alguno de mis vecinos quiera matarme o pueda hablar mal de mí, ya que no podrá matarme y me importa un comino lo que pueda hablar de mí.

¿Qué diferencia al paranoico del resto de las personas? Que el paranoico no está realmente reaccionando a las señales de mala intención de sus supuestos perseguidores, sino que reacciona a partes disociadas de su personalidad, formadas en experiencias pasadas. A ver, seré más claro, Pedro puede decir que Juan lo acosa, y ser cierto, y su respuesta ser acertada. Pero el paranoico siente que es acechado no sólo por una o dos personas, sino que por la mayoría, es más, aún estando solo se siente acechado, porque esa instancia que lo acecha es propia. El paranoico se siente acechado siempre, tiene sueños donde es perseguido constantemente, cada ente en su vida lo experimenta como peligroso. Se sentirá perseguido por las personas que lo conocen, pero también por instituciones, o cualquier cosa que pueda personificarse de alguna manera para él. por este motivo, cuando un paranoico iba a la consulta de Perls, a Perls le importaba muy poco el contenido esgrimido por el paranoico para justificar sus temores, porque el problema era intrapsíquico. Los elementos externos al paciente sólo operaban como disparadores de sus temores, temores que ya estaban preconfigurados por el paciente.

Este proceso donde alguien reacciona inadecuadamente a un disparador (digo inadecuadamente y no exageradamente, porque a veces una respuesta emocional peca por exceso o por falta) debe alejar al disparador como causa del problema y se deberá prestar atención a la forma de respuesta del individuo. Estas respuestas inadecuadas tienen varias características comunes que la definen como síntoma en una consulta psicológica. Primero toma el control de la persona, cuando se dispara esta respuesta la persona pierde su libertad, se siente dolido/a, en peligro, su vida queda polarizada por el tinte afectivo de la respuesta emocional. En segundo lugar esta respuesta es rígida en forma e intensidad. La persona esgrime la misma respuesta a estímulos parecidos Por eso podemos definir a partir de la respuesta, a la persona, y decir cosas como: es un paranoico, es un depresivo, es un desconsiderado, es agresivo, etc. Porque tiene un patrón de respuesta similar para una gama amplia de estímulos con poca capacidad de discriminación, porque una vez que la emoción lo controla ya queda cegado a todo. Se ha vuelto loco.

El concepto de locura no es un concepto científico, pero todos lo entendemos. Nos damos cuenta si Pedro o María han enloquecido en algún aspecto de su vida. Nos llega María en un estado emocional muy alterado porque se peleó con su novio, cuando nos cuenta el motivo de la disputa nos damos cuenta de que no es suficiente para que María se encuentre como se encuentra. Si ocurre una sola vez, o unas muy pocas, no pasa nada, pero si María nos llega todos los días en ese estado por culpa de su novio, hay que olvidarse del novio, hay que sacarlo de la ecuación, porque el problema se encuentra en María y sólo en ella. Si conocemos a María de mucho tiempo atrás, y resulta que ella entra en estos estados con todos o casi todos, y repite las mismas historias, hay que ver el problema en María y sólo en ella. Los novios sólo han sido elegidos para servir a un propósito en la vida de María, ocupar un rol en un conflicto intrapsíquico. María actúa su conflicto interno con estos novios escogidos inconscientemente para tal propósito. Se dice que los problemas de parejas son de dos, a veces sí, pero la mayoría de las veces no, son de uno, sólo de uno, de aquel que enloquece una y otra vez.

Los conflictos inconscientes actúan como imanes para atraer a aquellas personas que pueden ocupar un rol concreto en el drama escenificado por el conflicto. Si María les cuenta de su terrible drama con Juan, verán que si indagan un poco ese mismo drama lo ha tenido con casi todos los novios importantes en su vida. Si Juan enloquece con Pedro, un compañero de trabajo que le hace la vida imposible, al indagar verán que en la vida laboral de Juan han existido muchos Pedros con perfiles casi idénticos.

Una persona sólo enloquece, y agregaría que repetidamente, cuando un conflicto intrapsíquico se activa. El estímulo desencadenante no será jamás la causa real, de ahí que pretender solucionarlo de alguna manera jamás resolverá el problema de fondo, que siempre será el conflicto inconsciente. Por este motivo, cuando se me acerca alguien en pleno brote psicótico, ignoro la causa esgrimida por esta persona evitando involucrarme en el conflicto tomando partido por las partes, porque de seguro que al hacerlo me equivocaré y, para peor, puedo pasar a formar parte del conflicto inconsciente adquiriendo rango de estímulo desencadenante en la locura de esta persona.

Por este motivo, todo loco está equivocado hasta cuando tiene razón, porque su locura depende de ese conflicto interno y no de la causa esgrimida por el loco. Porque las tormentas emocionales generan sus propios vientos justificativos.

viernes, 13 de enero de 2017

viernes, 30 de diciembre de 2016

La filosofía ha muerto

La filosofía ha muerto porque ha dejado de tener sentido en un mundo sin sentido. Sólo en un mundo bizarro, Trump puede llegar a ser presidente de EEUU.

La condición de posibilidad de la filosofía es que lo real sea racional, en un mundo de caricaturas pierde sentido.

Heidegger habló de dos modalidades de la existencia: la auténtica y la inauténtica donde vive la mayoría de las personas la mayoría del tiempo. A la existencia auténtica se llegaría a través de la angustia, sentimiento que emerge ante la posibilidad de dejar de ser. Esas situaciones que llevan a experimentar el agobio por la falta de sentido conduciría a la existencia auténtica, al menos imaginariamente. En estos estados es cuando se puede acudir a la psicoterapia, a la religión, o a cualquier secta o movimiento que otorgue sentido a la vida, pero por sobre todo importancia a uno mismo.

Vivimos en un mundo de caricaturas. Para vivir en un mundo así se debe ser una caricatura, en esto consiste la existencia inauténtica, en tomar por importante cosas que no lo son, en vivir en piloto automático. Heidegger anunció este estado de cosas, pero no pudo sustraerse del mismo cayendo en el nazismo.

En esencia hoy una persona es sólo un perfil gastado de facebook, tal vez por este motivo para ingresar a los EEUU se exigirá revelar los usuarios de las redes sociales. En un mundo de caricaturas, en un mundo bizarro, el rey caricatura debe gobernar, así payasos como Trump, Chávez, Maduro, etc., alcanzan el poder por ser los reyes caricatura un sus respectivos mundos. Es como si la gente votara al más ridículo para denunciar lo ridículo del mundo. En esencia un populista es quien acentúa lo ridículo escenificando el sinsentido de las cosas. ¿Cómo? Transgrediendo las costumbres que se respetan por tradición, mostrando cómo la transgresión por sí misma no genera castigo, sino que por el contrario hasta puede aplaudirse. Un candidato serio pretende destacar la importancia de su función, un populista se ríe de la gente mostrando que nada es sagrado. La realidad pasa a ser el relato construido a imagen y semejanza del que lo crea y de lo que la gente quiere oír. La verdad deja de tener importancia en un mundo de caricaturas y sin sentido. De esta manera se desarma a quien quiere armarse con la verdad, al mostrar que ésta no importa, da lo mismo una cosa u otra, da lo mismo el relato ficcional que el relato verídico, los tontos no pueden distinguirlo, pero lo peor es que ni les interesa.

Caricaturas consumistas, drogadictos del aquí y el ahora que pretenden anular su conciencia de sí mismos para tolerar el sinsentido de sus vidas son el caldo de cultivo de estos líderes bizarros. En un mundo así la filosofía no tiene sentido, no se necesita más filosofía que la de Tolkien para adornar una existencia anodina.

La verdad a nadie le interesa, sólo quieren pasar el rato entreteniéndose con lo que se tenga a mano.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Psicoterapia y Cambio ambiental

Para el profano y también para muchos psicoterapeutas la curación psíquica es un proceso que se lleva a cabo en una persona, la curación implicaría lograr algún cambio de comportamiento en quien está sufriendo.´Todos los psicodiagnósticos se realizan sobre una persona, no sobre su ambiente. Sin embargo, el síntoma siempre está sostenido por el medio en donde se encuentra el sujeto sufriente. Un síntoma siempre constituye una respuesta de algún tipo a un estímulo externo. No existen síntomas en solitario, aunque puedan parecerlo, pues el síntoma constituye la respuesta a un estímulo. Siempre podrá rastrearse hasta el momento donde se disparó por primera vez el síntoma y aislarse qué lo disparó.

Los psicoanalistas tienden a considerar la patología psíquica como un problema interno, un conflicto intrapsíquico y el tratamiento consiste en resolver este conflicto interno para que el sujeto pueda desempeñarse mejor en su medio ambiente al no exteriorizar un problema interno fuera de él. La idea que domina al psicoanálisis puede resumirse en que el sujeto neurótico exterioriza un conflicto interno con las figuras paternas o que estuvieron presentes en la formación del sujeto proyectandolo en las personas que actualmente lo rodean. He simplificado mucho, pero no me alejo de la idea central. (No tomo en cuenta las psicosis porque constituyen una estructura distinta.)

Con esta concepción de la enfermedad mental no extraña que los tratamientos psicoanalíticos duren 10 ó 15 años. Porque se aparta de la ecuación de la enfermedad mental la mitad del problema, y que no llega ni a tocarse.

Veamos, un síntoma constituye una respuesta a un estímulo, por lo tanto a la hora de considerar a un paciente hay que tener en cuenta al ambiente que provoca y sostiene al síntoma. Gabriel Rolón, el psicoanalista argentino dice en uno de sus libros que la realidad real no le importa, que le interesa la realidad psíquica, no le importa cómo fueron los padres y el ambiente reales del paciente que originó el problema, sino aquello que siente haber vivido. Por eso, si un par de hermanos tienen una visión distinta de uno de sus padres, no le interesa averiguar cómo era realmente el padre o la madre, sino la imagen que el paciente tiene de estos. Se equivoca enormemente, sabemos si alguien distorsiona una percepción al contrastar con la realidad. Por ejemplo, interesa saber si un paciente sufrió una agresión real o no. Pero para Rolón parece que no, se conforma con lo que el cliente cree.

Un síntoma constituye una respuesta errónea a un estímulo, respuesta muchas veces rígida e inmodificable. Una respuesta acorde al estímulo no constituye un problema. Si alguien sufre por la muerte de un ser querido, no está enfermo. Pero si 10 años después sigue sufriendo de la misma manera sin haber hecho el duelo, sí presenta un problema. Claro, los tontos pueden decir: ¿en qué consiste una respuesta adecuada a un estímulo? Y perderse en definiciones bobas para proteger al sujeto de la imposición de comportamientos ajenos a éste. Es el gran tema de la directividad o no directividad. Dilema tonto debido a que una persona puede elegir cuando está en condiciones de hacerlo porque posee experiencia y destrezas acordes. No podemos dejar que un niño de 5 años decida si quiere o no ir al colegio, porque no querrá ir y punto. Tampoco qué puede comer, porque no posee el conocimiento necesario para elegir su propio alimento. Muchos pacientes no están en condiciones de elegir por sí mismos. De cualquier manera no voy a extenderme en estos debates que el simple sentido común resuelve.

¿Qué implica tomar al medio que sostiene el síntoma como parte del problema? Que no podrá pensarse en una curación si el medio no termina siendo modificado de alguna manera. Puede que el paciente adquiera las destrezas para lograrlo, o que el terapeuta de alguna manera colabore en esta modificación o, que simplemente se dé el cambio espontáneamente; una persona que irrita al paciente en el trabajo puede un día renunciar y salir de la vida de éste, por ejemplo. Es más, muchas neurosis se curan solas, es más, se curan más rápido que en un tratamiento psicoanalítico, ¿por qué? Porque el ambiente cambia espontáneamente y el paciente puede abandonar el síntoma, y lo hace, o abandona los ambientes que le generan problemas. Esta es una de las grandes críticas que se le hacen al psicoanálisis, que infinidad de neurosis se curan solas en menos tiempo de lo que dura un tratamiento psicoanalítico.

No estoy diciendo que la curación pase sólo por un cambio en el medio ambiente del paciente, sino por un cambio en ambos. El paciente deberá desarrollar aptitudes para hacerse cargo de los estímulos que lo sacan de sí. Por este motivo, si logra hacerlo debería poder operar sobre su medio para resolver los problemas que enfrenta. Al hacerlo, su medio cambiará. Al cambiar el entorno significativo se relaja la estructura psíquica sintomática y se da la curación. El motivo de la necesidad de ambas transformaciones se encuentra a que si el estímulo que originaba el problema volviera a darse el sujeto podría hacerse cargo del mismo y neutralizarlo.

El énfasis del psicoanálisis en la resolución del conflicto intrapsíquico descuidando el entorno que sostiene el síntoma es lo que vuelve a estos tratamientos muchas veces completamente inefectivos e interminables.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Errores metodológicos de la filosofía actual

Wittgenstein dijo que muchos de los problemas sobre los que ha trabajado la filosofía son falsos problemas o estaban mal formulados. El enfoque científico debió precisar el lenguaje y método a la hora de trabajar con sus objetos, ¿cómo lo hizo? Buscando la forma de que aquello sobre lo que se quería indagar pudiera ser constatado de alguna manera. Se dice que el conocimiento científico nace de la experimentación, no es cierto, no todo, es posible obtener conocimiento científico preciso sin la experimentación, por ejemplo el conocimiento astronómico. Pero sí es posible realizar predicciones precisas acerca del movimiento de los astros, lo que garantiza que se va por buen camino. Los planetas que no son directamente visibles al ojo humano se descubrieron a partir del movimiento de los que sí lo eran, pequeñas variaciones en su movimiento delataron la presencia de posibles planetas, luego sólo se requirió enfocar los telescopios hacia donde deberían encontrarse. Así que el conocimiento astronómico puede ser constado, y puede descubrirse con bastante precisión sus leyes operativas.

No es posible indagar sobre algo si no se lo puede constatar de alguna manera. La construcción del objeto científico demanda que éste pueda ser constatado de alguna forma y que la formulación del conocimiento se haga de tal manera que sea sometible a la contrastación. Desgraciadamente los filósofos parece que se encuentran peleados con la realidad y prefieren especular sobre objetos ideales imposibles de constatación. Claro, se piensa que todo aquello que puede ser constatado se encuentra bajo la lupa de alguna ciencia, quedando para la filosofía lo incontastable, o el supuesto “Ser”. La ontología sería la ciencia del ser, pero, ¿cómo constatar al Ser? Heidegger escribió muchas páginas en torno al Ser, Sartre también, y muchos otros filósofos. Millones de páginas escritas en torno a algo incontastable. Claro, se puede decir cualquier cosa sobre algo incontastable. Otros objetos incontastables son la “Esencia”, el “Alma”, lo “Bello”, etc. En algunas prácticas cercanas a la ciencia se opera de la misma forma, por ejemplo, con el psicoanálisis lacaniano, cuyos objetos son incontastables.

La ciencia para progresar ha debido tomar conciencia de la importancia del lenguaje con que opera para acceder al conocimiento de la realidad, cuando un objeto es debidamente definido prácticamente se revela solo. Muchos acusan a los científicos de hacer trampa y de definir como objetos de investigación sólo aquello que es constatable a través de la medida o de alguna otra forma, pero es que si no es constatable no podemos acceder a éste. La exigencia de resultados obliga a la precisión en la indagación científica, especialmente por la tendencia del hombre al equívoco. Algo lleva al hombre a equivocarse una y otra vez, lo vemos continuamente en los comportamientos de masas cuando eligen gobernantes o se pronuncian sobre ciertas cosas. El método científico se ha creado para proteger al hombre de estos errores y de sí mismo. Pero en la filosofía no ocurre eso y así podemos ver cómo a partir de unos pequeños datos se construyen gigantescos sistemas filosóficos que lo explican todo.

Observen cómo se expresan muchos de los grandes filósofos que dan vueltas y vueltas en torno a las cosas para supuestamente revelar alguna intuición que creen haber tenido. Cuando tratan de acotar el discurso vacío de estos pensadores verán como se retuercen dialécticamente para no dejar que ocurra. Se encuentran muy bien en la flotación poética sobre las cosas, pero pierden pie cuando se les exige algo tan sencillo como que, no que sean más precisos, sino que por lo menos nos digan qué elementos de sus discursos es posible constatar. Pura sofística sin base real en la realidad.

Cuando un objeto es constatable se ilumina solo, cuando no, se llena de palabras para compensar la falta de sostén. La obra de Heidegger se parece más a un alegato religioso que científico. Simplemente no podemos poner al “Ser” frente a nosotros para saber de qué se trata de hablar. Si no podemos poner frente a nosotros al objeto de investigación, no podemos acceder a éste de forma alguna. El “Dasein” de Heidegger es pura proyección de lo que sentía acerca de sí mismo, nada más. Otros filósofos escribieron y hablaron sobre el “Dasein” corrigiéndolo, pero al hacerlo sólo hablaron acerca de sí mismos. Muchas teorías filosóficas sólo expresan el sentir de quien las crea. Por ejemplo, Sartre y Gabriel Marcel eran personas de características distintas, para Sartre el infierno eran los otros, pero Marcel era una persona más amigable, hacía culto de la amistad, y en su filosofía no era así, los otros no éran sus enemigos, por el contrario. No se vive de la misma manera cuando se está en un medio hostíl a cuando se está en un medio que provee sostén y amor. Si un filósofo escribe desde la cárcel seguramente su visión del Ser será muy distinta a si escribe desde una playa del Caribe.

La ciencia busca protegerse del sesgo humano, de la proyección, de las creencias a priori y, por sobre todo de la tendencia al equívoco del hombre. Y de ahí su método. Claro, los filósofos dicen tener su método, o alguno, mientras que la ciencia apoya sus teorías en la constatación, los filósofos lo hacen en la supuesta coherencia lógica de sus argumentos. Se puede argumentar en cualquier sentido, la argumentación pura no es prueba de nada, la constatación sí. Si la ciencia dependiera sólo de la lógica de su discurso no habría avanzado como lo ha hecho, muchos de los nuevos descubrimientos científicos se dieron cuando, no la argumentación demostraba el error de una teoría, sino la realidad misma. La realidad ha ido corrigiendo a las grandes teorías científicas, no la especulación intelectual. Pero también la realidad de la mano del conocimiento científico ha ido destruyendo sistemas filosóficos enteros.

Cada vez que se encuentren frente a un supuesto filósofo y quiera hablarles de algo, traten de obligarlo a que ponga pie en tierra y fundamente su discurso en elementos reales y constatables, no en textos filosóficos, verán como no pueden traerlo a tierra.

Dirán: pero estás tratando de destruir a la filosofía. No, a la mala filosofía, a los sofistas. Así que cuando se encuentren con algún filósofo que en lugar de señalar directamente aquello de lo que quiere hablar comienza mareando la perdíz, desconfíen de él.